
Hace aproximadamente 50 años, allá por los 60, se instalaron en España los famosos toros de Osborne, para los que los recordamos desde pequeños en nuestras carreteras han llegado a ser un símbolo cariñoso exento de las ideologías políticas que algunos intentan darle.
Allá por el 94, el partido socialista quiso darles jaque mate, pero la presión popular seguía aferrándose a los toros de nuestra niñez, yo no sé vosotros, pero alguna vez que he ido a Extremadura, o a cualquier punto de España, aunque esté lejos de casa, al divisar uno en lontananza, me hace sonreír y pensar que estoy en casa... (tengo uno a unos 3 kilómetros de casa) el del Bruch.
Ahora 50 años después se ha tomado la iniciativa de dibujar 50 toros por personalidades famosas de España de todos los ámbitos. Una bonita iniciativa de algo que es nuestro y que por una vez al toro se le trata con cariño y admiración. Es absurdo como quieren algunos tratar de unificar el arte del Cosio, con las esfinges de estos símbolos de carretera, si, les he llamado símbolos, símbolo de España entera, los toros no son patrimonio de Andalucía, aunque ellos sean los que más miman y protegen la raza, al igual que la de los caballos Andaluces. El toro pese a quien pese, es un animal autóctono, no entro en lo de las corridas de toros, entro en que no sé si tendrían la misma desgracia de que los quisieran quitar en algunos sitios si se tratara de un dibujo de un lince ibérico, o de cualquier otro animal de nuestra fauna.
El mismo Almodovar, en su película "Jamón Jamón" se recrea en la mítica esfinge del toro, es nuestra por patrimonio popular y cultural, amén de no hacer daño a nadie, para mí es como un cuadro, una escultura o un pino.. quien quiera mirarlo que lo mire, quien no que gire la cara, pero que nos lo dejen contemplar a quienes nos gusta, y nos trae recuerdos de niñez. Me gusta más contemplar la augusta figura de un toro, que un anuncio de coca-cola, o cualquier tipo de propaganda pasajera. No seamos cazurros, no adoremos ídolos de barro llegados de otras tierras cuando la nuestra está llena de símbolos muy nuestros.
La libertad bien entendida debería ser de motu proprio, y acaba donde empiezan los derechos de los demás, y yo reivindico mi derecho a disfrutar de esos toros que a nadie dañan y tantos recuerdos evocan.
Feliz domingo a tod@s


